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Artritis reumatoide

artritis reumatoide

DEFINICIÓN:

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad crónica que causa dolor, rigidez, inflamación y pérdida de la función de las articulaciones. Ocurre cuando el propio sistema inmune,  que protege al cuerpo de la posible agresión de agentes externos, equivocadamente deja de reconocer como propias las articulaciones y otros órganos y comienza a atacar el tejido sano lesionándolo y enfermándolo.

Esto causa hinchazón que conduce a la inflamación de las articulaciones, haciendo que pierdan movilidad y conlleva, por tanto, a pérdida de la capacidad para hacer algunas tareas de la vida diaria. Si no se maneja adecuadamente, con el tiempo, la AR puede causar daño articular, e incluso dar lugar a la destrucción articular permanente.

La AR afecta alrededor del 0.5% de la población (aproximadamente, cinco de cada mil personas); se puede presentar a cualquier edad, pero es más común entre los 40 y 50 años de edad. Las mujeres resultan afectadas con mayor frecuencia que los hombres (casi cuatro mujeres por cada hombre afectado).

SÍNTOMAS:

La mayoría de las veces, la AR afecta las articulaciones en ambos lados del cuerpo por igual. Las muñecas, las rodillas, los dedos de las manos y los tobillos son los que resultan afectados con mayor frecuencia.
Los síntomas articulares pueden abarcar:

  • Dolor e hinchazón (inflamación) de las articulaciones.
  • Fiebre, cansancio y fatiga.
  • Rigidez matutina, que dura por más de una hora. Las articulaciones pueden sentirse calientes, sensibles y rígidas, especialmente en la mañana.
  • El dolor articular a menudo se siente en la misma articulación en ambos lados del cuerpo.
  • Con el tiempo, las articulaciones pueden perder su rango de movimiento y volverse deformes.

Aunque la localización fundamental de las lesiones producidas por la AR es en la membrana sinovial de las articulaciones, a veces se pueden alterar otras estructuras, lo que se conoce como manifestaciones extrarticulares.  La más frecuente son los nódulos reumatoides, que son abultamientos no dolorosos debajo de la piel, aparecen especialmente en zonas de roce como codos, en la cabeza de los dedos de las manos y en los talones. Otras manifestaciones incluyen vasculitis (inflamación de pequeños vasos), pleuritis (inflamación de la membrana que rodea el pulmón) y pericarditis (inflamación  de la membrana que rodea el corazón), manifestaciones oculares como la escleritis y ojo seco.

TRATAMIENTO:

  • La AR  es una enfermedad que actualmente no tiene cura; sin embargo, los tratamientos actuales suelen ser muy efectivos.
  • Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son tratamientos puramente sintomáticos y suelen utilizarse en periodos de poco control de la enfermedad.
  • Los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAMEs) frenan la enfermedad y enlentecen la destrucción y deformidad de las articulaciones, y son el pilar fundamental en el tratamiento de la AR. Los FAMEs se dividen en convencionales y biológicos, su médico especialista elegirá la opción más acorde a las características de su AR.

INTERVENCIONES NO FARMACOLÓGICAS:

  • Ejercicio terapéutico: Se recomienda un programa de ejercicio aeróbico  supervisado e individualizado.
  • Terapia ocupacional: Especialmente en pacientes con limitaciones funcionales avanzadas.
  • Programas de protección articular: Métodos educativos para que el paciente con AR conozca el modo de realizar las diferentes actividades cotidianas con la mínima cantidad de estrés sobre las articulaciones afectadas.
  • Ayudas técnicas: Las ayudas técnicas son productos, instrumentos, equipos o sistemas técnicos diseñados y fabricados para compensar las limitaciones funcionales de las personas con discapacidad.
  • Evitar el sobrepeso.
  • Evitar los trabajos repetitivos con sobrecarga  sobre una articulación.
  • Evitar el tabaquismo.